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Rel-UITA
| En la ONU se exige la inmediata restitución de Zelaya |
Una vez más el pueblo hondureño respondió con fuerza a la violencia a la que fue sometido a lo largo de 88 días. Miles de personas volvieron a manifestarse en las calles de la capital, mientras en el resto del país se multiplicaban las acciones de resistencia contra el gobierno de facto. En la ONU, los países latinoamericanos y europeos pidieron la inmediata restitución del presidente Manuel Zelaya y ordenaron a sus embajadores regresar a Honduras para agilizar el proceso de diálogo. Los 88 días de resistencia y lucha contra el golpe de Estado del pasado 28 de junio fueron celebrados con una desbordante marcha por las vías de la capital, Tegucigalpa, después de la brutal represión de la cual fue víctima el pueblo hondureño que estaba celebrando el regreso del presidente legítimo Manuel Zelaya Rosales. Aprovechando la suspensión temporal del toque de queda, la marcha se dirigió hacia las instalaciones de Naciones Unidas, a pocas cuadras de la embajada de Brasil, donde todavía está refugiado el presidente Zelaya. Un nutrido dispositivo militar, cuyos efectivos estaban fuertemente armados y preparados con máscaras antigás, impidió el paso a los manifestantes y se vivieron momentos de tensión y de abierta provocación de parte de la Policía y el Ejército para justificar una nueva represión. “Ayer en la embajada de Brasil este gobierno demostró nuevamente su faceta claramente fascista y dictatorial al reprimir al pueblo –declaró a Sirel el secretario general de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH) y miembro de la conducción colegiada del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado, Israel Salinas–. El día de hoy este pueblo está demostrando estar en condiciones de librar esta lucha para una Honduras distinta. La entrada al país del presidente Manuel Zelaya es un primer paso que demuestra que el proceso que estamos desarrollando está dando resultados. Ahora –continuó Salinas– vamos por su restitución, y ante la posición muy dura del gobierno de facto no dudamos que la profundización de la resistencia y la presión internacional, que cada día se hace más intensa, van a acabar con los golpistas. Nosotros seguimos con nuestros planteamientos y pedimos la restauración de la institucionalidad a través de la restitución del presidente Zelaya, y el inicio de un proceso que nos conduzca a una Asamblea Constituyente”, concluyó el líder sindical. Después de una larga negociación entre la dirigencia del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado y el mando policial, los manifestantes llegaron a pocos centenares de metros de su objetivo, coreando consignas e increpando a los militares, lo cual fue clasificado como un éxito. Finalizada la marcha, la gente regresó a sus barrios y aldeas para continuar con la resistencia activa y durante toda la tarde hubo nuevos enfrentamientos con el Ejército y la Policía que dejó un saldo de varios heridos y detenidos. El gobierno de facto acorraladoMientras en toda Honduras sigue la resistencia y la presencia del presidente Manuel Zelaya se vuelve un motivo más para echar a andar lo que la gente considera el último esfuerzo para restaurar la democracia en el país, la Asamblea General de la ONU volvió a exigir al gobierno de facto la inmediata restitución del presidente hondureño. “Es imprescindible que tomemos conciencia de que si no construimos y diseñamos una estrategia multilateral fuerte y precisa que haga retornar la democracia en Honduras, con un ejercicio preciso de respeto a los derechos humanos que asegure que haya elecciones libres y democráticas en el marco del respeto a la Constitución, estaremos sentando un severo precedente en una región que durante décadas y durante la doctrina de la seguridad nacional sufrió interrupciones democráticas, que segaron la vida de miles de latinoamericanos, provocaron el exilio de otros tantos y una grave tragedia social y económica –advirtió la presidenta de Argentina, Cristina Fernández–. Multilateralismo significa también que debemos fijar reglas y acciones concretas en este mundo global que deberán ser aceptadas por todos los países, porque en el caso de Honduras estamos ante un golpe cívico y mediático que ha sido cuidadosamente disimulado o minimizado”, concluyó Fernández. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, pidió que Manuel Zelaya regrese de inmediato a la presidencia de su país y que la comunidad internacional esté alerta “para asegurar la inviolabilidad de la misión diplomática de Brasil en la capital de Honduras”, mientras que la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, instó al gobierno de facto aceptar el Acuerdo de San José. También el secretario general de la OEA, José Manuel Insulza, tuvo palabras muy duras contra el régimen de facto. “Cuanto más pasa el tiempo es cada vez más grave. En este momento, en Nueva York están todos los países del mundo representados y hay uno que no es reconocido, lo cual es triste y bien complicado a la hora de pedir un crédito", dijo Insulza. Una primera medida fue anunciada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al suspender la asistencia técnica actualmente brindada por esta organización al Tribunal Supremo Electoral de Honduras, por considerar que “en este momento no existen las condiciones para organizar elecciones creíbles que impulsen la paz y la estabilidad”. Unión Europea y OEA impulsan el diálogoApoyando la propuesta de diálogo presentada en los días pasados por el presidente Zelaya, la OEA y la UE acordaron hoy que sus embajadores en Honduras vuelvan a Tegucigalpa, y enviar lo antes posible una misión diplomática compuesta por cancilleres americanos, con el objetivo de poner en marcha una mesa de negociación. El canciller español Miguel Ángel Moratinos aclaró que tanto la OEA como la UE mantienen su condena al golpe de Estado y reclaman la restitución del presidente Zelaya y el restablecimiento del orden constitucional, desechando de esta manera la absurda propuesta presentada recientemente por el gobierno de facto. Mientras tanto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió con urgencia al Congreso de Honduras poder regresar al país, para constatar el estado de los derechos humanos a la luz de lo ocurrido en los días pasados, cuando el Ejército y la Policía reprimieron brutalmente la manifestación pacífica de miles de hondureños. Fuente: http://www.rel-uita.org/internacional/honduras/la_resistencia_no_se_detiene.htm
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Violación a Inmunidad diplomática por régimen de facto y Violación a Derechos Humanos http://www.flickr.com/photos/9102156@N03/sets/72157622455911580/
Envío estas fotografias donde muestra cómo detuvieron al carro diplomático de la embajada de Brasil en Honduras, al salir de la casa de la embajada, y les obligan a abrir puertas y bajar del carro al conductor, hacen una revisión minuciosa del carro y luego le permiten retirarse. La última Imagen muestra cómo también a la Cruz Rojo al llegar a la embajada le detienen y revisan hasta con perros los medicamentos y el equipo que llevan.
PICHU 26 de Septiembre, 2009 Embajada de Brasil en Honduras.
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2.
El Consejo de Seguridad de la ONU reclama el fin del asedio a la embajada de Brasil en Honduras
Prensa Latina
El Consejo de Seguridad de la ONU reclamó el cese del asedio a la embajada brasileña en Honduras y llamó a proseguir los esfuerzos internacionales para solucionar la crisis en ese país. El órgano emitió una declaración el viernes después que el canciller de Brasil, Celso Amorim, denunció ante sus miembros las amenazas que los golpistas ejercen contra la misión diplomática de Brasil en Tegucigalpa.
En esa sede se encuentra alojado el presidente constitucional hondureño, José Manuel Zelaya, quien el pasado lunes regresó a su país luego de ser derrocado y expulsado al exterior el 28 de junio.
La respuesta del Consejo al gobierno brasileño incluye un llamado al régimen de facto en Honduras para que permita el suministro de agua, electricidad y alimentos a los albergados en la embajada, así como el restablecimiento de la comunicación telefónica.
Las conclusiones de las consultas realizadas entre los 15 miembros de esa instancia de la ONU también reclaman el respeto del principio de inviolabilidad de las sedes diplomáticas.
La declaración del Consejo, leída por su actual presidenta, la embajadora de Estados Unidos Susan Rice, insta a todas las partes a mantener la calma y evitar una escalada de la situación.
Asimismo, convoca a acelerar las gestiones diplomáticas en marcha a nivel regional, entre ellas la acción mediadora encargada por la Organización de Estados Americanos al presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
Interrogada por la prensa, la titular del Consejo de Seguridad consideró que ese órgano no celebrará más reuniones sobre el tema.
Por su parte, los embajadores de México y Costa Rica, miembros no permanentes de esa instancia de la ONU, coincidieron en que la declaración elaborada por consenso es un claro mensaje de apoyo a las acciones regionales para un arreglo en Honduras.
Durante su exposición ante el Consejo, el Canciller de Brasil aseguró que existe verdadero peligro para la vida del mandatario legítimo hondureño, su familia y funcionarios diplomáticos de la embajada brasileña en Tegucigalpa.
Amorim dio detalles sobre la llegada pacífica y por su medios de Zelaya a esa instalación el pasado lunes y subrayó que fue recibido en su capacidad de presidente legítimo de Honduras.
Informó que el mandatario le aseguró en una conversación telefónica que había regresado para reasumir la presidencia de forma pacífica.
Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=120245&Itemid=1
3.
TeleSUR denuncia nuevas agresiones contra su equipo periodístico en Honduras
| La embajada brasileña en Honduras, en la que se encuentra el presidente Zelaya y un equipo de profesionales de teleSUR, entre otras personas, ha sido foco de gases tóxicos y torturas militares, que han afectado no sólo al mandatario que fue derrocado por golpe militar, sino también al personal del canal internacional presente en el lugar, que sólo cumple con el deber de informar. |
La multiestatal teleSUR, mediante un comunicado difundido este viernes, denunció diferentes agresiones ejecutadas por parte del régimen de facto hacia el personal periodístico que reporta desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se encuentra desde el pasado lunes el presidente legítimo, Manuel Zelaya. A continuación se transcribe el texto íntegro: Comunicado
TELESUR denuncia a la opinión pública mundial que:
El ejercicio del periodismo y el derecho a la libertad de información nuevamente ha sido violado por el gobierno de facto de Honduras al lanzar bombas de gas tóxico a la embajada de Brasil en Tegucigalpa.
El equipo de esta multiestatal de la comunicación que se encuentra transmitiendo desde la sede diplomática ha sido afectado por la sustancia.
Con preocupación por la salud e integridad del personal de Telesur y de los colegas de los diferentes medios de prensa que se encuentra dentro de la embajada denunciamos estos hechos.
Esta acción se suma a otras prácticas de acoso psicológico y físico con tecnología de avanzada que se han empleado contra la sede diplomática.
A pesar de este nuevo hostigamiento contra nuestra labor, Telesur reafirma su compromiso de continuar informando con transparencia y con veracidad la realidad que ha venido viviendo este pueblo latinoamericano.
Ciudad de Caracas, Septiembre 25 de 2009
Fuente: http://telesurtv.net/noticias/secciones/nota/58355-NN/telesur-denuncia-nuevas-agresiones-contra-su-equipo-periodistico-en-honduras
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Visite: http://www.todosconhonduras.org/ _________________________
4.
¿Cuánta represión apoyará Hillary Clinton en Honduras?
Destruyendo el regreso a casa de Manuel Zelaya
| Traducido para Rebelión por Marwan Pérez |
Estados Unidos no debería permanecer impasible mientras el gobierno golpista de Honduras ataca brutalmente a los partidarios de Manuel Zelaya
Ahora que el Presidente Zelaya ha regresado a Honduras, el gobierno golpista -después de negar que estuviera allí- ha desatado una ola de represión para evitar que la gente muestre su apoyo a su presidente legítimo. Así es como la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, describió la primera fase de esta nueva represión de anoche en una conferencia de prensa:
"Creo que el gobierno impuso un toque de queda, para que la gente no esté en las calles y que no ocurran sucesos imprevistos”.
Sin embargo, los sucesos que esta dictadura está tratando de reprimir son muy previsibles. Una multitud completamente pacífica rodea la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde Zelaya se ha refugiado, para saludar a su presidente. Los militares utilizaron el toque de queda como una excusa para lanzar gas lacrimógeno, golpear y detener a la multitud hasta no dejar nada. Hay informes de decenas de heridos y tres muertos. La dictadura ha cortado la electricidad y el agua a la embajada y ha dejado sin luz a los pocos medios de comunicación independientes que quedan, así como a algunos barrios vecinos. Esta es la forma en que la dictadura está operando. Utilizan una estrategia muy brutal y muy simple.
La estrategia es la siguiente: controlan los medios de comunicación nacionales, que se han desplegado para convencer a casi el 30 ó 40 por ciento de la población de que el presidente que eligieron es un agente de un gobierno extranjero y pretende convertir el país en una prisión socialista. Sin embargo, la mayoría ha logrado encontrar el acceso a otra información.
La estrategia utilizada ha sido quitarles el poder por medio de miles de detenciones, palizas, e incluso algunos asesinatos selectivos. Esto ha sido documentado, informado y denunciado por las principales organizaciones de derechos humanos en todo el mundo: Amnistía Internacional, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, Human Rights Watch, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y otros.
Un actor importante, el único país importante para mantener un embajador en Honduras durante la dictadura, ha mantenido un silencio atronador sobre la represión: el gobierno de Estados Unidos. La administración de Obama no ha pronunciado una palabra sobre las violaciones masivas de los derechos en Honduras. Este silencio, por sí mismo, dice todo lo que hay que saber sobre lo que esta administración ha estado realmente tratando de lograr en los 87 días desde que la democracia de Honduras fue aplastada militarmente. El equipo de Obama entiende exactamente cómo el gobierno del golpe de Estado mantiene su control sobre el poder, mediante la violencia y la represión. Y el presidente Obama, junto con su secretaria de Estado, no ha mostrado ninguna intención de socavar esta estrategia.
De hecho, el presidente Zelaya ha estado en Washington en seis ocasiones desde que fue derrocado, pero ni una sola vez consiguió una reunión con el presidente Obama. ¿Por qué ocurre esto? Lo más probable es que Obama no desee enviar una señal “errónea” a la dictadura, es decir, que el servicio pagado por la restauración de Zelaya debería tomarse en serio.
Estas señales son importantes porque la dictadura de Honduras está cavando en sus talones la apuesta de no tener ningún tipo de presión seria desde Washington. Ellos tienen miles de millones de dólares de activos en Estados Unidos que podrían ser congelados o incautados. Pero la dictadura, por ahora, confía en que el equipo de Obama no va a hacer nada que dañe a sus aliados.
Luz Patricia Mejía, jefa de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tiene una visión diferente de la de Hillary Clinton con respecto al toque de queda de la dictadura. Mejía lo calificó como "una clara violación de los derechos humanos y las normas jurídicas", y dijo que quienes ordenaron estas medidas deben ser acusados en virtud de la legislación penal internacional.
¿Qué excusa pueden tener los militares para romper este apoyo pacífico, o la señora Clinton para apoyar la violencia del ejército? No había manera de justificar que la gente fuese una amenaza para la embajada de Brasil –todo lo contrario-, si algo hacían era proteger embajada. Esta es una razón para que los militares atacasen a la multitud.
El 11 de agosto, dieciséis miembros del Congreso de EEUU enviaron una carta al Presidente Obama instándole a "denunciar públicamente el uso de la violencia y la represión de manifestantes pacíficos, el asesinato de pacíficos organizadores políticos y todas las formas de censura e intimidación contra los medios de comunicación”.
Todavía están esperando una respuesta.
Algunos pueden recordar lo que sucedió con el presidente Bill Clinton cuando su gobierno envió señales mixtas a la dictadura de Haití en 1994. El residente Clinton había pedido al dictador Raúl Cedrás que dimitiese, por lo que el presidente elegido democráticamente, Jean-Bertrand Aristide, podría ser restaurado. Pero Cedrás estaba convencido -en parte debido a las declaraciones contradictorias de funcionarios de la administración como Brian Latell, de la CIA- de que Clinton no era un problema grave. Incluso después de que Jimmy Carter, Colin Powell, y el entonces senador Sam Nunn fueran enviados a Haití para tratar de persuadir a Cedrás de que saliera antes de la invasión de EEUU, el dictador juraba que aún no se lo creía. En septiembre de 1994, el presidente Clinton envió 20.000 soldados para derrocar la dictadura y restaurar al presidente legítimo (que, irónicamente, fue derrocado de nuevo en 2004, por un golpe de Estado instigado por Estados Unidos).
Por ahora, el gobierno golpista de Honduras tiene menos razones que la dictadura haitiana de 1994 para creer que el equipo de Obama hará algo serio para quitarle el poder.
Qué horrible mensaje el que la administración de Obama está enviando a las democracias de América Latina, y a todas las personas que aspiran a la democracia en todas partes. Mark Weisbrot es codirector del Centro para la Investigación Económica y Política en Washington, DC. Obtuvo su doctorado en Economía en la Universidad de Michigan. Es coautor, con Dean Baker, de: Social Security: The Phony Crisis (University of Chicago Press, 2000), y ha escrito numerosos trabajos de investigación sobre política económica. También es presidente de Just Foreign Policy.
Fuente http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2009/sep/22/manuel-zelaya-honduras-coup-obama
5.
El Presidente Zelaya y la valentía de una acción
Democracy Now
Manuel Zelaya, el presidente democráticamente electo de Honduras, está de regreso en su país tras haber sido derrocado por un golpe militar el 28 de junio. Zelaya apareció allí de forma inesperada el lunes por la mañana, anunciando su presencia en la capital, Tegucigalpa, desde la Embajada de Brasil, donde se refugió. Los hondureños comenzaron de inmediato a dirigirse a la embajada a mostrar su apoyo. La valiente acción de Zelaya se produce en una semana muy importante, en la que los líderes mundiales se encuentran en Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a la que le seguirá la reunión de presidentes y ministros de economía del G-20 en Pittsburgh. El gobierno de Obama podría verse obligado, finalmente, a sumarse a la opinión mundial de oponerse decisivamente al golpe. Aún no queda claro cómo ingresó Zelaya a Honduras. Le dijo a la prensa el lunes: “Tuve que recorrer durante quince horas, unas veces caminando, otras veces marchando, en diferentes lugares, a medianoche, porque yo quería celebrar el cumpleaños de la patria con el pueblo hondureño." Una fuente de la Embajada de Brasil dijo que es probable que se haya ocultado en el baúl de un auto, atravesando hasta 20 puestos de control en forma exitosa. Cerca de la madrugada del martes, los seguidores que desobedecieron el toque de queda impuesto por el gobierno y que se encontraban frente a la Embajada de Brasil fueron dispersados en forma violenta con gases lacrimógenos y cañones lanza agua. Se cortaron los servicios de electricidad, las líneas telefónicas y el agua de la embajada, y las fuerzas armadas hondureñas pusieron un camión con altoparlantes allí, con el himno nacional hondureño a todo volumen. El lunes, la Organización de Estados Americanos (OEA) reiteró su reclamo por “la firma inmediata del Acuerdo de San José”, el acuerdo negociado por el Presidente de Costa Rica Oscar Arias, que reclama el regreso de Zelaya como presidente, con miembros del régimen golpista dentro del gobierno y amnistía para todos los que participaron en el golpe. Zelaya estuvo de acuerdo con los términos propuestos, pero el presidente del régimen golpista, Roberto Micheletti, los rechazó. Luego del golpe del 28 de junio, la OEA suspendió de inmediato a Honduras del sistema de derechos de la OEA y solicitó la restitución inmediata de Zelaya. El 30 de junio, la Asamblea General de la ONU emitió un pedido unánime para “el reestablecimiento inmediato e incondicional de Zelaya en el poder”. De modo similar, la Unión de Naciones Sudamericanas, UNASUR, en su cumbre en Quito, Ecuador, denunció formalmente el golpe. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA viajó a Honduras a fines de agosto e informó que las manifestaciones a favor de Zelaya “fueron interrumpidas por las fuerzas de seguridad pública, tanto la policía como las fuerzas armadas, provocando muertes, casos de tortura y maltrato, cientos de heridos y miles de detenciones arbitrarias”. El 29 de junio, el Presidente Barack Obama dijo claramente: “El Presidente Zelaya fue electo democráticamente. Aún no había cumplido su mandato. Creemos que el golpe no fue legal y que el Presidente Zelaya continúa siendo el presidente de Honduras, el presidente electo democráticamente allí”. Pero las subsiguientes acciones -o la inacción- de Obama y de la Secretaria de Estado Hillary Clinton enviaron señales confusas. Mientras Obama utilizó en un principio la palabra golpe, los pronunciamientos oficiales sobre el tema evitaron el término, que, de ser utilizado, provocaría la suspensión obligatoria de la ayuda extranjera. En cambio, el gobierno de Obama desplegó una estrategia de castigo selectivo al régimen golpista, rescindiendo las visas a Micheletti y a otras figuras clave del golpe, y deteniendo el envío de la suma relativamente simbólica de 30 millones de dólares en ayuda. La Secretaria de Estado, Clinton, dijo el lunes en una reunión con el presidente de Costa Rica, Oscar Arias: “Es imperativo que comience el diálogo, que haya un canal de comunicación entre el Presidente Zelaya y el régimen de facto en Honduras. Y también es imperativo que el regreso del Presidente Zelaya no provoque ningún conflicto ni violencia, sino que todos actúen en forma pacífica para tratar de hallar los puntos en común”. Las Naciones Unidas probablemente tomen medidas esta semana en apoyo a Zelaya. Zelaya dijo el martes desde la Embajada de Brasil en Tegucigalpa acerca de lo que espera ahora de Estados Unidos: “Que hagan respetar la Carta Democrática de la OEA. Que se convoque de manera urgente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que se preparen para actuar con todas las actividades comerciales y económicas para hacer que esta dictadura entienda el mensaje”. Está previsto que el Presidente Obama presida una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, siendo esta la primera vez que un Presidente de Estados Unidos preside la sesión. Costa Rica actualmente tiene un lugar en el Consejo de Seguridad, y podría, en teoría, plantear el tema de Honduras. Luego en Pittsburgh, donde se reúne el G-20 para evaluar y actuar sobre la crisis financiera mundial, el apoyo de Brasil a Zelaya podría ser un factor clave. Brasil, uno de los miembros del G-20, es por lejos la mayor economía de América del Sur y es un aliado y socio comercial clave de Estados Unidos. Con los gases lacrimógenos flotando en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa y un posible ataque armado contra la embajada por parte del régimen golpista para arrestar a Zelaya, esta semana Obama y Clinton finalmente podrían verse obligados a ayudar al pueblo hondureño a revertir el golpe. http://www.democracynow.org/es/blog/2009/9/24/el_presidente_zelaya_y_la_valenta_de_una_accin_________________________ Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna. © 2009 Amy Goodman Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.orgAmy Goodman es la presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. Es coautora del libro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times,” recientemente publicado en edición de bolsillo.
6.
Honduras: una reflexión sobre la represión desatada por el retorno del Presidente Zelaya
Militares y policías: instrumentos golpistas de represión
Teóricamente, las Fuerzas Armadas son una institución del Estado, creada y diseñada para la defensa de la soberanía e integridad territorial, en tanto la Policía es una institución orientada a mantener el orden público y la seguridad de las personas y sus bienes. Teóricamente también, la misión de las Fuerzas Armadas es la defensa del territorio ante una amenaza externa y la misión de la Policía es la protección de la ciudadanía ante la amenaza de la delincuencia común y organizada.
El golpe de Estado del 28 de junio puso en evidencia el carácter instrumental de ambas instituciones como cómplices del poder político y económico que produjo, sostuvo y sostiene el gobierno golpista, situación que se ha intensificado con el retorno del presidente Zelaya, lo que se ha puesto de manifiesto en diversos hechos que se detallan a continuación:
1. Participación decisiva en el golpe de Estado
Sin la intervención de las Fuerzas Armadas, el Golpe de Estado no se hubiera producido. El elemento determinante del golpe fue el control directo sobre las dos instituciones represivas del Estado, lo que permitió ver a militares y policías en las calles, cumpliendo su papel de contenedores y represores de la movilización social en contra del golpe de Estado. Ambas instituciones se definieron por el golpe de Estado, lo que significa que se definieron también en contra de todos los sector es que se opusieran al mismo, creando una situación compleja en la que estas instituciones del Estado, llamadas a defender los intereses generales de la sociedad, se convirtieron en instrumento represivo de un grupo golpista que llegó a controlar directa e indirectamente, los poderes del Estado.
2. Ideologización del discurso
En las causas que provocaron el golpe de Estado se entretejen zafios intereses personales, políticos y económicos que intentaron disfrazar como defensa del sistema ante la amenaza de Chávez. Los viejos fantasmas, articulados con nuevos y viejos temores, fue un recurso utilizado por los militares, asimilado por los policías, manipulado por los líderes religiosos y enarbolado por el discurso golpista para asustar a la ciudadanía y atraer la simpatía de los Estados Unidos ante la aventura golpista. Todos ellos coincidieron en la identificación del enemigo y del mal, y en la justificación de todos los recursos para combatirlo.
3. Protección privada a los golpistas
La reacción masiva contra el golpe de Estado y la identificación pública de los autores intelectuales y materiales del golpe de Estado, con sus residencias y sus empresas, provocó una mayor identificación de las instituciones represivas con los intereses de los golpistas y aparecieron de día y de noche, y con más intensidad cuando la resistencia salía a las calles, cuidando sus pertenencias, acompañando a sus familias y sirviendo de guardaespaldas privados del poder golpista.
4. Protección a los grupos de apoyo a los golpistas
La creciente presencia de la resistencia en las calles obligó a los golpistas a organizar su propio grupo de apoyo, del que formaban parte feligreses arrastrados por las iglesias; empleados públicos presionados por quienes les pagaban; trabajadores de la empresa privada obligados y estimulados monetariamente para participar; parientes de golpistas en su diversidad política, económica, mediática y religiosas, y más de algún ciudadano manipulado por los medios de comunicación al servicio del golpe de Estado. Las instituciones represivas de la resistencia contra el golpe de Estado, se convirtieron en instituciones protectoras de esos grupos con sus marchas blancas, impregnadas de un patriotismo trasnochado, de una democracia deformada, de una paz etérea y de una santidad saturada de malos presagios.
Mientras militares y policías acosaban y acosan a la resistencia esperando el momento adecuado para reprimirlos, acompañan a las marchas blancas en su recorrido, les abren paso, las protegen de cerca, eliminan obstáculos a su ruta, previenen peligros desde lugares estratégicos y cumplen con su papel instrumental al servicio del poder.
5. Estigmatización de la resistencia como delincuente
El posicionamiento de militares y policías al lado del gobierno de facto y la asociación de toda resistencia al golpe de Estado como el enemigo que hay que combatir, hace que todos ellos, militares, policías y demás golpistas, uniformen su discurso acusando a la resistencia de delincuente y asociando su condición delictiva con su condición de seguidores del presidente constitucional de la república. De ello participa la Policía que no ha terminado de aprender que los únicos llamados e emitir fallos de culpabilidad son los jueces, luego de una minuciosa valoración de los casos presentados por los fiscales del Ministerio Público. Anunciar en boletines públicos, como el del 23 de septiembre, que los seguidores del presidente Zelaya son delincuentes, es un posicionamiento parcializado, politizado, ilegal y éticamente cuestionable.
6. Exceso de fuerza en la represión de la resistencia
La represión que ha sufrido la resistencia en su larga lucha contra el golpe de Estado es sorprendente, por la furia desatada, el odio manifiesto y la violencia implícita: golpean con tubos de metal que han sustituido los tradicionales toletes de madera, utilizan palos con clavos para que los golpes sean más certeros, atacan en grupos, arrasan con mujeres, jóvenes y niños, se ensañan con los más indefensos, arrastran por el suelo a los jóvenes que detienen y se los llevan con rumbo desconocido. Esta situación se ha intensificado con la llegada del presidente Zelaya porque se han sumado los miedos de los golpistas con la vergüenza de las instituciones represivas por la llegada no detectada, la euforia de la resistencia y las tácticas de respuesta social focalizada en barrios y colonias, que los ha dejado en evidencia como incompetentes ante propios y extraños e incapaces de contener la respuesta social con los métodos represivos tradicionales.
7. Presión psicológica sobre el Presidente de la República
El presidente y las personas que se encuentran en la Embajada de Brasil se han convertido en blanco de la irracionalidad golpista, situación que se expresa en la intensificación de sonidos, ruidos intensos asociados con activación constante de fusiles, marchas de pelotones, iluminación intensa dirigida a la embajada. Este comportamiento irracional es indicativo de la desesperación asociada con la etapa final de un proceso en el que ellos han salido perdedores, pero también es una evidencia de los extremos a los que pueden llegar como instituciones represivas, cuando actúan sin ninguna ética y sin ningún respeto a las normas internacionales que regulan su papel ante la población civil.
8. Represión, intimidación y derroche de barbarie
Los militares y policías, obedeciendo de forma entusiasta las órdenes del presidente de facto de “mantener el orden, tranquilidad y seguridad en toda la geografía nacional”, reforzados por militares del interior del país y amparados por el toque de queda que deja en el desamparo y la indefensión a la ciudadanía en general y a la resistencia en particular, se dedicaron la noche del 23 de septiembre a visitar los barrios y colonias de la capital de la república, disparar balas de verdad, lanzar bombas lacrimógenas y gas pimienta, entrar por la fuerza a las casas de habitación, golpear con tubos y sacar a los jóvenes de sus hogares. Todo ello representa un ataque feroz contra la resistencia, una intimidación agresiva y una presión psicológica y física para impedir que la misma siga en las calles haciendo demostraciones de fuerza como la que se produjo el día de hoy. El saldo de heridos, golpeados y apresados en esa noche fue muy alto, provocando confusión por desconocer el lugar a donde condujeron a los detenidos sin ninguna garantía a su seguridad personal, en el mismo estilo de la seguridad nacional aplicado en nuestro país en la década de los ochenta. La violencia e irracionalidad del comportamiento militar y policial hizo pensar a la ciudadanía que estos se encontraban bajo los efectos de las drogas, situación que fue percibida en distintos puntos del país pero con más intensidad en la capital. Estos actos constituyen la antesala y la preparación de condiciones para que el gobierno golpista haga una demostración de apoyo popular artificialmente construido, sin una resistencia que empañe las imágenes que quieren lanzarle al mundo, particularmente a los que están reunidos en la Asamblea de la ONU. Los militares y policías se preparan también para facilitar y garantizar la llegada de la fuerza de apoyo al gobierno de facto a lugares estratégicos como la Casa de las Naciones Unidas o la misma Embajada de Brasil en donde se encuentra el presidente constitucional de la república.
La llegada del presidente Zelaya no provocó la confrontación de sus seguidores con los grupos golpistas, como vaticinaban algunos analistas internacionales que intentaron impedir el retorno del presidente Zelaya. Pero sí ocurrió lo contrario: un incremento de la represión del régimen golpista contra las actividades pacíficas de la resistencia, imposición de un toque de queda de 50 horas continuas en todo el país, que impedía el derecho ciudadano a la libre movilización, situación que llevó al límite la paciencia de la ciudadanía y obligó al gobierno de facto a interrumpir por siete horas el toque de queda, para evitar la amenaza de saqueo generalizado de supermercados y bodegas por parte de una población desesperada por el agua, las medicinas y los productos alimenticios básicos.
Reflexión final
Estamos en presencia de una clara politización de las Fuerzas Armadas y de una confirmación de la militarización de la Policía en su concepción, metodología y prácticas cotidianas. La agresividad, irracionalidad e impunidad con que actúan las instituciones represivas del Estado, evidencian la misma actitud demencial de quienes los dirigen y apoyan, los cuales han traspasado el límite de lo aceptable. No pueden colocarse dos grupos en igualdad de condiciones, si uno de ellos tiene el monopolio del uso de la fuerza (militar y policial), el control de instituciones clave del Estado y la impunidad asociada a la complicidad de los otros poderes del Estado, y el otro se encuentra desarmado, indefenso y a merced de las instituciones del Estado que controlan la represión, la justicia y el presupuesto nacional.
- Leticia Salomón es Socióloga y economista hondureña, investigadora asociada del Centro de Documentación de Honduras (CEDOH), www.cedoh.org
Allan mcdonald
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